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Wendy L. Warhol

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Wendy L. Warhol

Mensaje por Wendy L. Warhol el Miér Sep 15, 2010 12:51 pm

{Wendy Lissa Warhol}
▪Informacion Basica y Personal▪

▪Edad: 17 avernos.
▪Fecha De Nacimiento: 21 de Junio.
▪Raza: Cambiaformas.
▪Apodo: Dobleú o Bob.
▪Estado Civil: Demasiado ocupada como para hacerte caso.
▪Preferencia Sexual: Bisexual.

▪Informacion Fisica & Psicologica▪

▪Descripcion Fisica:
Spoiler:

▪Descripcion Psicologica:
- Dime, Wendy, ¿en qué piensas?.
- En nada.
- ¿En nada?
- En nada.


Siempro hizo falta algo más que fuerza para abrir una nuez, ¿verdad? Pues en el caso de Wendy, no basta ni con eso. Cerrada en sí misma, se opone a sentir; a padecer; a ver; a oír y, sobre todo: a hablar. Sin emoción, no hay riesgo. Carece de un punto de vista objetivo y global, pues cada palabra que podría formular es un mundo que no quiere que los demás vean, por ello: egoísta, tremendamente egoísta, no entiende de compañerismos ni de gentilidades. Wendy, si puede tener algo que tu quieras, no pensará ni dos veces en hacerlo suyo, aunque sea solo para demostrarte que es superior a ti, y a todos.

Perfecta actriz de una realidad lejana a la propia, encarna a la perfección el papel de chica muda pero mortífera, capaz de arrancarte los ojos con cucharas si lo cree necesario. Competitiva, y sanguinaria, no entiende de pacifismos ni amistades. Ella, es ella: Innata buscadora de una apacible soledad que nunca encontró pero que sigue deseando; soñadora de una vida que nunca tuvo y deseosa de adquirir una paciencia que la obligue a esperar más para obtener mejores resultados. Ahí está, la inquieta -y aún así oculta- expontaneidad de Wendy.

- ¿Estás despierta?
- Ahora sí.


El beneficio de la duda puede que sea lo único que Wendy sea capaz de darle a los demás. Sus erráticas ganas de vivir como una humana sin un pasado turbio la convierten en un raro espécimen que se debate continuamente entre la supervivencia y la cordura. En cada estúpido e insulso acto refleja las pocas ganas que tiene de hacerlo, la plena vagancia con la que lo demuestra turbia a cualquiera, dando pié a pensar que al día siguiente puede no esté, o quizás sí: pero en el mismo estado ausente y distante de ayer, y también de mañana, y posiblemente también del mes que viene. Wendy, presa de una estadística constante e invariable que la define sin tapujos, y también sin cambios. No es diferente, es constante. Lo único que con el paso de los años parece cambiar en ella es la apariencia, y no la conciencia, incluso ni tan siquiera eso recibe variaciones. Teme a los riesgos y, sobre todo, a las consecuencias. Se mantiene alejada de las personas porque, por una cosa u otra, terminará destruyéndolas y también lo hará con ella misma, arrastrando todo deje de humanidad a un pozo sin fondo, abierto desde que tiene uso de razón y que la tienta cada noche, acercándose cada vez más a la fragilidad e inmunidad de su cuerpo.

¿Coraza? ¿Quién habló de coraza, y no de carácter? No hay doble cara de la moneda, ni siquiera una puerta giratoria que te transporte a otra dimensión totalmente diferente donde Wendy te complazca con su dulce y melodiosa voz, donde camine sin encoger los hombros o donde sonría sin recibir algo a cambio. Las dimensiones de una vida no tienen nada que ver con la que lleva la rubia sobre sus espaldas, soportando un peso mucho mayor al que sus hombros están dispuestos a llevar. Wendy, si puede evitarlo, nunca hará nada que pueda complacerte o, simplemente, alegrarte: pretenderá causarte malestar e incomodidad, quizás haciendo acopio de esa viperina lengua que habla sin mediar palabra a través de sus ojos. Alguien dijo que los ojos son los espejos del alma. Puede que tenía razón. Solo en parte. Sí, para la joven nada es enteramente cierto, siempre hay algo que rebatir o una pega que sacar. Ni siquiera sus propios ideales están libres de alguna grieta que se hace más y más grande hasta destruirlos, poniéndola en la tesitura de: o recomponerlos o recompensarlos con otros de materiales más firmes e ideas más claras. Claridad... ¿Qué es eso? No hay blanco, ni negro: sólo gris. Todo, en Wendy, despierta confusión e incluso ahogo. No puedes entenderla, ni siquiera ponerte en su lugar. ¿Qué le pasa? ¿Qué tiene? Nada. Todo. Un poco. Demasiado. ¡BÚM! Explotará en ti como un cañón de sandías colisionando contra tu piel, haciéndola añicos: lastimándote. ¿Enigmas? Ni siquiera el pragmatismo de la curiosidad es capaz de resolver la pregunta en blanco que supone la muchacha, ajena a todo sentimiento humano.

Vacía. Inexplicablemente vacía. Para la ternura hace falta el cariño, y Wendy carece de ambas cosas. Carece de todo, y de nada. Es incapaz de despertar sentimiento alguno en nadie, pues ella misma desconoce el sentido de dicha palabra. 'Sentimiento'. ¿Qué es eso?. Suena demasiado poderoso como para haber sido pensando para ella. Si, sin duda. Wendy, capacitada para destruir y para destruirse. Wendy, témpano de hielo más frío incluso que el propio glaciar. Wendy. Wendy. Wendy. ¿Quién eres? El reflejo que el espejo nunca supo adivinar.

Indomable. Intocable. Salvaje. Tosca. Fría. Distante. Carente de las palabras suficientes. Sobrada de paquetes repletos de sensaciones que no siente. No intentes ponerte a su altura. Sería absurdo, es imposible.

▪Gustos & Disgustos ▪

▪Gustos: Ante y sobre todo: el silencio. Adora cualquier sitio en el que la tranquilidad sea completa, o al menos que se acerque a ello. Así mismo, se familiariza con los días fríos y lluviosos, en los cuales madrugar no es un problema para ella. El café solo caliente cada mañana es el pan de cada día, al igual que llevar siempre una fruta en la boca: sea una manzana, una pera... sobre todo éstas primeras, las que consume a todas horas. Se divierte con las cosas más simples, como es el aleteo de una mariposa o una pared desconchada: le gusta pasar el tiempo -o perderlo- viéndolas y analizándolas. A parte, como a todo el mundo, le gusta leer, pero no un libro cualquiera: los clásicos nunca le gustaron, más bien se centra en temas relacionados con la mente humano, sobre todo textos relaciones con la psicología.
▪Disgustos: A simple vista, nada parece disgustar a Wendy, pues si lo hace: no lo demuestra. Realmente, lo que más le molesta, es lo que más hay a su alrededor: las personas. Las considera como abejas en busca de miel, de algo con lo que poder entretenerse. La sacan de quicio. Tampoco soporta el olor a leche caliente ni los lugares cerrados y oscuros, llámense habitaciones cerradas con persianas bajadas o sótanos: necesita, como mínimo, estar en un lugar con una ventana abierta, aunque sea con la cortina bajada. La única excepción es su propia habitación. La música no es una de sus mejores aliadas, más bien se puede decir que Wendy crea su propia música, tarareando canciones que ella misma compone mentalmente para el momento.
▪Fobias: El sentimiento, pero no llevado al terreno del amor, si no a cualquier terreno: le aterra la idea de ser capaz de sentir algo, se le llame cariño; pena; preocupación... Le produce auténtico pánico. A parte, el contacto físico con cualquier persona también la pone nerviosa, demasiado. La saca de sus casillas.

▪Expediente/Biografia▪

Familiares
Sörcha Ephrams ♣ Belleza austríaca exportada a bélgica. Fallecida hace ocho años. La mayor parte de sus puestos laborales variaron entre cajera, niñera y prostituta.
Kenneth Warhol ♣ Se desconoce su ciudad natal. Minero de profesión, conoció a Sörcha cuando ésta tenía 17 años.
▪Historia Familiar : Sörcha Ephrams, prostituta desde los dieciséis años, compaginaba su depravante oficio nocturno con varias largas tardes cuidando a los tres hijos de la vecina. Las ganancias estaban destinadas a ser invertidas en el alcohol de su padre y las medicinas de su madre, a parte de intentar sacarle provecho al resto para poder pagar el alquiler de la caravana en la que vivían. Había dejado los estudios hacía dos años, cuando tenía quince, para rendirse por completo a la madurez que le había tocado asumir de golpe, responsabilizándose de sus padres sin pedir nada a cambio: simplemente ser capaz de llegar a los dieciocho. Y llegó. Por el camino conoció a Kenneth, el hijo de unos vecinos que había vuelto de Estados Unidos tras haber trabajado como minero y bombero. Su fornido cuerpo y su bonita sonrisa conquistaron a Sörcha casi con el primer y certezo flechazo. A los cuatro meses ya eran novios. A los cinco, ya la había dejado preñada de una bonita niña con un futuro incierto, tanto como el tiempo.

Sörcha desconocía la naturaleza animal del que se había convertido en su marido. También que su hija heredaría dicha naturaleza nada más nacer. Aunque para ello aún faltaban seis largos meses. Por su parte, Sörcha había tenido que seguir trabajando para mantener a sus padres y ahora, también a su marido. Ahora ya no bastaba con una sonrisa bonita para calmar los revoltosos actos defensivos de Sörcha. No, hacía falta mucho más. Kenneth empezó a pegarle, primero por mancharle la ropa cuando se le caía del tendal, después por no tener hecha la comida a tiempo y, más tarde, por cualquier estúpida razón. El día del parto, no sólo asomó la cabeza de la niña que esperaban, si no también la de otro bebé. El cual nació muerto.
▪Historia Personal:
Wendy hablaba. Habló perfectamente desde el primer momento y, a partir de ahí, no paró. Decía cualquier cosa, lo que se le ocurriera, a parte de leer todo cartel o anuncio que quedaba a la vista de águila que siempre poseyó. Se reía por estupideces, como toda niña pequeña, y también se bababa de vez en cuando.Lo único que tardó en hacer fue aprender a caminar. Como todo niño, ella también necesitaba una superficie de apoyo a la que agarrarse para sentirse segura: en la caravana en la que vivía con su madre -Sörcha- y su padre Kenneth- no había demasiada pared, sólo muebles sueltos que en cualquier momento se vendrían abajo. Aprendió a caminar casi al año y medio. No fue a la guardería y, por descontado, pasó más tardes sola en la cuna llorando mientras esperaba que alguien le diese el biberón de las que querría recordar. Sin duda alguna, la infancia de Wendy no fue tierna. Y su niñez tampoco lo sería.

Hasta los nueve años todo transcurrió con normalidad a los ojos de Wendy: 'cuando papá llegaba furioso a casa, le pegaba a mamá, cogía su botella y se apoltronaba en el sofá a ver la tele. Mamá siempre me mandaba a la cama antes de que eso pasase, pero yo tenía problemas para dormir y casi siempre escuchaba como lloraba y gritaba el nombre de papá. Nunca entendí porqué.' El 10 de Febrero una paliza le costó la vida a Sörcha, que murió a manos de su marido mientras su hija estaba en el colegio, dándose cuenta de que se había olvidado el bocadillo en casa. Cuando volvió, el bocadillo había desaparecido, y su madre también.
A partir de ahí Kenneth empezó a revelar toda su fuerza y furia contra Wendy, dándole todas las bofetadas que no pudo seguir dándole a su mujer. Así, el transcurso de los abusos fue progresando poco a poco hasta que, de pasar a dormir juntos también pasó a obligar a Wendy a que se bañase con él. Nunca pareció importarle, no hasta entonces. Como es de esperar, los tocamientos se continuaron y pasaron al actor carnal, que se producía varias veces a la semana a lo largo de seis años.

Algo falló dentro de ella. Recordaba perfectamente a Kenneth encima de ella, moviéndose y convirtiéndola en polvo mientras ella miraba fijamente el techo, apretando las sábanas para evitar gritar y ganarse otra paliza más. Su cumpleaños había sido la semana pasada y, como hoy, Kenneth también le había hecho su propio y 'colosal' regalo. Ésta vez, como dije, falló algo dentro de Wendy que hizo que se revolucionase. Se volvió un poco más pequeña, sus sentidos se agudizaron y las manos se convirtieron en zarpas. Asustada, intentó apartar a Kenneth de encima, que parecía más furioso de costumbre. Quizás por accidente le arañó el pecho lo suficiente como para que fuese letal. Aquella misma noche, Wendy abandonó la auto-caravana en la que había estado viviendo con un saco lleno de ropa y algunos objetos de no mucho valor. Consiguió sacarles provecho y pasó gran parte de los meses siguientes en su forma animal de aquí para allá. No importó si era capaz de hablar o no, a partir de entonces, simplemente dejó de hacerlo.
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Re: Wendy L. Warhol

Mensaje por Carleigh A. Patterson el Miér Sep 15, 2010 1:15 pm

Ficha Aceptada

Bienvenida al foro :3






Regalo de Mona *-* GRACIAS!! :

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